Armamar

Armamar nació en el siglo IX, de valles estrechos donde brotan aguas medicinales y colinas acantiladas ocupadas por viñedos, que se transformaron en paisajes increíbles.
Posee una iglesia parroquial en puro estilo románico, iglesias del siglo XVII con rica talla dorada e imágenes de madera de gran valor estético, y todavía más antiguos, el mojón miliario, el castro celta y la necrópolis en razonable estado de conservación.

Fue morada de cistercienses, posee señales de Nasoni y de familias aristócratas, en definitiva, vestigios que recuerdan y cuentan historias del pasado de Armamar y del origen de sus gentes.
Los mercadillos anuales son bastante concurridos y tradicionales, sobre todo durante los meses de junio y diciembre, durante la “Feira de Consoada”.
Desde el mirador de S. Domingos de Fontelo se divisa la tercera sierra más alta de Portugal, la Sierra de Marão, y las ciudades de Lamego y Régua.

En la gastronomía, el cordero asado y el vino regional son especialidades inseparables, pero la sabrosa manzana es sin duda el producto que impera en las tierras de Armamar.